
El beso de la mujer araña, de Manuel Puig, actualmente en cartel en Buenos Aires, es una obra maestra que examina hasta las últimas consecuencias las posibilidades de la cohabitación entre personas cuyas identidades se definen en registros imaginarios diferentes (cuando no opuestos).
MEDIOS SIN FINJuan Manuel Puig (General Villegas, provincia de Buenos Aires, 28 de diciembre de 1932) nació en la madrugada del Día de los Santos Inocentes en un pueblo asfixiante de la provincia de Buenos Aires. A partir de sus trece años se instaló con su familia en Buenos Aires para hacer su bachillerato en el colegio Ward de Ramos Mejía. Después intentó cursar estudios de Arquitectura y Filosofía y Letras, y frecuentó las aulas de la Alianza, el British Institute y la Dante Alighieri, de donde surgiría una beca que le cambiaría la vida. A partir de 1956 se instaló en Roma, estudiando en el Centro Sperimentale di Cinematografia. Loco por el cine, entendido sobre todo como el archivo universal de los gestos (las maneras) que la humanidad había perdido ya para siempre, Puig se imaginó a sí mismo cineasta.
Durante esos años de equívocos juveniles da los primeros pasos en un tipo de búsquedas a las que sólo la miopía de la crítica pudo definir como la inmersión irreflexiva en la aguas mansas de la pop culture. Su verdadero centro era el gesto como cristal de memoria histórica, y como sus investigaciones se llevaban a cabo en el ámbito de las imágenes, se pensó que la imagen seguía siendo su objeto. Muy lejos de eso, lo que hace Puig en toda su obra, pero en particular en El beso de la mujer araña, es transformar la imagen (entendida como un arquetipo) en un elemento decididamente histórico y dinámico.
En este sentido, del demencial archivo cinematográfico de Manuel Puig (1260 videocasetes que contenían más de 3000 películas), del cual sus novelas son sencillamente el discurso del archivista, podría decirse lo mismo que dijo Giorgio Agamben del atlas Mnemosyne de Aby Warburg: no es un repertorio de imágenes sino una representación en movimiento virtual de los gestos de la humanidad occidental.
Puig sabía, y por eso se desentendía de la calidad de la reproducción o de la integridad de las copias que sus “esclavitas” le mandaban desde todo el mundo (su archivo incluía muchos fragmentos), que el cine devuelve las imágenes a la patria del gesto. Introducir en el ensueño cinematográfico el elemento del despertar es la tarea del novelista.
ETICA
El programa Puig se deja leer completo desde su primera novela, La traición de Rita Hayworth: la presentación descarnada de las voces, la renuncia al lugar del supuesto saber narrativo, la identificación total (a muerte) con los personajes: “Yo no tengo una intención paródica. Uso a veces cierto humor porque mis temas son tan ácidos, tan mezquinos, que sería realmente muy árido un desarrollo de todo eso sin un elemento de humor... Parodia significa burla, y yo no me burlo de mis personajes, comparto con ellos una cantidad de cuestiones, su lenguaje, sus gustos”. Si se escucha con atención lo que Puig está diciendo, no puede haber malentendidos: no es que los personajes representen a Puig (porque compartan su lenguaje y sus gustos). Muy por el contrario, es Puig quien ha decidido compartir con ellos el universo que ellos habitan (sea éste cual fuere). Jamás la literatura obligó al autor a una ascesis semejante, a un renunciamiento tan radical. Y jamás la literatura fue tan lejos en una exposición del mundo tan respetuosa de las formas de vida.
No es, como muchos analistas de su obra han creído percibir, que Puig no pudiera salir de la cárcel de representaciones con las que la cultura industrial codificó todos nuestros comportamientos: es que Puig se obligó a habitar esas cárceles (y a escuchar esas voces) por solidaridad con quienes estaban, efectivamente, presos del mundo.
La literatura nunca fue para Puig un programa estético (una máquina de hacer novelas) sino, sobre todo, un dispositivo ético: la manera de analizar (postular, rechazar) formas de vida y formas de vivir juntos. Imaginada entre Roma, Nueva York, México, Río de Janeiro y Buenos Aires, durante los años en que todas las revoluciones parecían al alcance de la mano, la obra de Puig es el despliegue obsesivo y sistemático de una misma y única pregunta: ¿cómo vivir juntos?
TRES DESEOS
El beso de la mujer araña (publicada en Barcelona en septiembre de 1976) es tal vez la novela más dogmática de Puig, y la de mecanismo narrativo más complejo. Si La traición de Rita Hayworth podía leerse como una reescritura del Ulises de Joyce y Boquitas pintadas como la versión subdesarrollada de La montaña mágica de Thomas Mann, El beso de la mujer araña es obviamente Las mil y una noches, donde cada historia vale por un día más, y donde cada día sirve para la interrogación sobre formas de vida (sobre cómo vivir juntos en un universo que postula toda separación como necesaria y toda comunidad como insostenible).
A los habituales intercambios conversacionales y a la reproducción de documentación (informes de la policía), Puig agrega en este caso notas al pie que, a diferencia de las que había en The Buenos Affaire (episodios masturbatorios de la protagonista), reproducen el kitsch cientificista y psicologizante de las torpes teorías sobre la sexualidad humana. Frente al loco deseo de belleza que se escucha en la voz de Molina, un desesperado deseo de verdad que viene desde el fondo de la nada.
La novela encuentra a comienzos de 1975 a Valentín Arregui Paz, un militante de 26 años (ebrio de deseo de justicia), en una celda a la que ha sido trasladado Luis Alberto Molina (37 años, vidrierista y condenado en una causa por abuso de menores, protegido de Parisi, amigo del director de la cárcel). Molina ha sido trasladado a esa celda con el objetivo de que obtenga de Valentín detalles sobre la organización política de la que participa, que la tortura no ha podido arrancarle en el ya largo tiempo durante el que ha estado detenido. Molina está dispuesto a todo, incluso a traicionar las confidencias de su compañero de celda, para poder salir de la cárcel para cuidar de su madre enferma.
–¿Informante?
–Sí.
–Qué palabra fea.
A Molina se le ha prometido (de acuerdo con un sistema de creencias según el cual homosexualidad, deslealtad, debilidad y egoísmo se presuponen) que, le guste o no la palabra, saldrá en libertad condicional en la medida en que entregue información sobre Valentín y sus compañeros.
Al comienzo, Molina acepta el lugar de ignominia en el que lo ponen, como ha aceptado, previamente, el conjunto de injurias que delimitan el universo homosexual, y como ha interiorizado el discurso homofóbico en su totalidad (Molina es un tarado previo, pero no lo es más que Valentín, que alucina mundos nuevos fundados en sus jueguitos de guerra).
El beso de la mujer araña, entonces, pone a coexistir dos sistemas de sociabilidad, dos comunidades más o menos inconfesables: la militancia (que no puede decir su nombre por razones estratégicas) y la homosexualidad (que no osa decir su nombre por razones ontológicas: no hay, y nunca habrá, identidad sexual posible). En ese petit comité carcelario circulan tres deseos: el deseo de belleza, el deseo de justicia y el deseo de verdad (y esos deseos, dice Puig, son el Bien).
Puestos a hablar, Molina y Valentín harán lo que mejor saben para seducir, cada uno, al otro: Molina contará películas –tres de las películas que se “cuentan” en la novela son glosas de películas existentes, tres son pastiches urdidos por Puig (¿o por Molina?) según necesidades compositivas. Valentín tratará de adoctrinar a su compañero con los lugares comunes del manual del joven revolucionario setentista.
Hacia el final de la novela, después de complejísimos procesos de identificación y distancia entre los dos personajes, resultado de lo cual es que no se sepa ya bien quién es quién (naturalmente, también se trata del coger: el pequeño valiente terminará pidiendo casi a gritos conocer el secreto del goce per angostam viam), Molina aceptará la última trampa y tomará la encomienda de comunicar a los amigos de Valentín “un plan de acción extraordinario”.
Liberado de la prisión con las órdenes secretas, Molina arma una cita con los compañeros de la organización que, cuando descubren que el mensajero está bajo vigilancia de un organismo de inteligencia del gobierno de Isabel Martínez de Perón, lo asesinan (“para que no pudiese confesar”). Valentín, por su parte, morirá en la cárcel, luego de haber sido torturado.
UNA ADAPTACION
La novela de Puig fue recibida en Europa con escepticismo por el modo en que articulaba sexualidad y revolución, el colmo de lo íntimo y el colmo de lo público, en tanto episodio de alcoba (aunque se tratara, en este caso, de una alcoba carcelaria). Bianciotti (“Bianca”, en el sistema de denominaciones utilizado por Puig) hizo un informe negativo para Gallimard. Y Severo Sarduy (“La Poupèe Mécanique”), que consiguió que la contratara Seuil, aceptó que la traducción eliminara “algunas escenas de sexo explícito” (hoy sería imposible saber a qué se referían los diligentes censores).
En 1979, sin embargo, la novela fue adaptada para la escena por Marco Mattolini, que la estrenó en Milán. Puig vio la adaptación y no le gustó (“se perdió la palabra... Era teatro moderno: proyecciones, música, muy visual”, escribió el que había sido ya condenado como una víctima de la imaginería contemporánea por los viriles barones del boom latinoamericano). De todos modos, la puesta le valió, ahora sí, el reconocimiento de la crítica italiana y, meses después, ¡una candidatura al Premio Nobel!
De inmediato comenzaron las conversaciones para una adaptación cinematográfica italiana que no prosperó y Puig se abocó a su propia adaptación teatral, que fue preestrenada en la sala Escalante de la Diputación de Valencia el 18 de abril de 1981, con Pepe Martín como Molina y Juan Diego como Valentín.
La obra se ha dado en todas las ciudades del mundo (a fines de este año se repondrá en Broadway, protagonizada por el actor Philip Seymour Hoffman), antes y después de la versión cinematográfica (1985, con William Hurt, Raúl Juliá y Sonia Braga, dirigida por Héctor Babenco), “una Scherezada típica, lenta y lúgubre” según Puig, y el musical de Broadway que el autor (declarado muerto a las 4.55 de la madrugada del 22 de julio de 1990) no llegó a conocer, pero del que se reía anticipadamente.
UNA OBRA DE TEATRO
¿Qué queda en la versión teatral de una de las novelas más admirables del siglo pasado? La reducción teatral urdida por Puig simplifica la historia hasta el esquematismo. De las seis películas que forman el dispositivo de atracción de Molina sobrevive sólo una, Cat People, porque sin ella no se sostendría la pieza:
–Yo no soy la mujer pantera.
–Es cierto, no sos la mujer pantera.
–Es muy triste ser mujer pantera, nadie la puede besar. Ni nada.
–Vos sos la mujer araña, que atrapa a los hombres en su tela.
Los delirios febriles (que la novela reproduce en cursiva) no están. Las notas al pie, que Puig defendió hasta la agonía cuando los traductores querían eliminarlas o simplificarlas, desaparecen todas. Puig consideraba imprescindible esa tercera modulación (la invención de un marco antropológico fundado en lo que Foucault, que por entonces realizaba las mismas investigaciones, llamará la Hipótesis Represiva o Hipótesis de Reich) para que las dos conciencias contrapuntísticas de los personajes adquirieran su cabal dimensión. Es extraño que las haya eliminado por completo. Su voz, sin embargo, sobrevive en el conjunto reducido. “Si estamos en esta celda juntos mejor es que nos comprendamos, y yo de gente de tus inclinaciones sé muy poco”, dice uno de los personajes. No importa, en rigor, cuál, porque bien puede ser Molina el que no conoce las inclinaciones delirantes de un miembro o líder del grupúsculo revolucionario que terminará sacrificando al vidrierista en el altar de lo Real, o el pequeño valiente o Valentino que desconoce los goces de la sexualidad no reproductiva (y de la que disfrutará con furia).
En todo caso, lo que importa es la coincidencia “en esta celda juntos”, que tanto puede decirse de ese modo como “juntos en esta celda”: es la celda lo que establece el punto de juntura entre personas cuyas inclinaciones son tan misteriosas para el otro que cada diálogo, que comienza con una secuencia de encantamiento cinematográfico (o un fragmento de vida que se escucha igual que una película) se resuelve en una discusión antropológica para principiantes: “¿Qué es ser hombre para vos?”.
Por Daniel Link - SOY (Pagina12)
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En ocasiones, los cambios que tiene reservado el futuro se cuelan entre lo más mundano y sencillo. Tan mundano y sencillo como una boda. Osvaldo Bazán.
A cada lado del altar improvisado en el escenario del lugar, las familias de los novios: madres, padres y hermanas, dos de una familia, una de la otra. En el medio, el sacerdote. Detrás, enormes arreglos florales. En el salón, dejando espacio para el pasillo por donde iban a entrar los novios, todas las primas salidas de la peluquería, los tíos con sus trajes lustrosos, la parafernalia familiar que se junta para casamientos o velorios. Yo estaba ahí como amigo de los novios, pero había ido más de sport, no me di cuenta –¡cómo no me di cuenta!– que la fiesta exigía etiqueta.
Había canapés, bebidas y música de Bebel Gilberto. También ventiladores , porque el calor húmedo de Rosario se sentía y mucho esa noche, y los primos se aflojaban la corbata, aunque sus novias, a los codazos, los hacían volver a la elegancia. De repente, cambió la música. Iban a entrar los novios pero no era el Ave María. Era Madonna. Por el pasillo central, radiantes, alegres como pocas veces antes, casi corriendo y saltando, saludando con la mano a familiares y amigos, aparecieron los novios. Pedro y Matías.
Se casaron Pedro y Matías.
Hicieron trámites ante el Estado, una ceremonia religiosa y una gran fiesta familiar. No se puede decir que el Estado o la religión casaron a Pedro y Matías. El Estado les dio un papelito vergonzante de unión civil que sirve para tan poco en el plano legal pero es un comienzo simbólico. La religión que bendijo la unión no es esa que se ha quedado gratis con el mejor terreno de cada pueblo o ciudad del país, ahí frente a la plaza. Esa que no permite recorrer paisajes argentinos sin que te aparezca el instrumento con el que dicen que torturaron a uno de los suyos, como si todos le debiéramos algo, incluso aquellos que no creemos en el cuentito medieval. Esa que recibe plata del Estado para enseñar que la homosexualidad es una enfermedad curable y que no hubo 30 mil desaparecidos. Esa que no sabe cómo hacer para que los suyos dejen de manosear nenitos. No fue esa religión.
Pero si el Estado o la religión mayoritaria no se hacen cargo de que Pedro y Matías se aman y quieren compartir una vida y son muchachos mayores y son ciudadanos libres que deberían poder decidir cómo quieren vivir, y que no sólo no le hacen mal a nadie sino que es evidentemente bueno para la sociedad que dos personas sean felices, las familias de Pedro y Matías sí están a la altura del amor de esos pibes. Escuchar a los padres de ambos diciendo “hoy tengo un hijo más” o “hijos, sean felices” fue un acto de justicia el mismo día en que había leído en este diario que De Angeli dice que, por homosexual, soy enfermo y que un innombrable en polleras dice que me puede curar (“¡Curame ésta!”, diría, si fuera grosero y poco elegante, pero no lo soy, así que no lo voy a decir).
Era el momento del vals, todos en círculo, y Pedro y Matías que bailan con las familias emocionadas. Y se dan un beso y la familia aplaude. Y las respectivas madres que van y bailan con sus respectivos hijos. Y cambio de madre a suegra. Fue uno de esos raros momentos en los que, si te fijás bien, vislumbrás el futuro. Eso que iba a pasar ahí, ante mis ojos, hoy es noticia para el diario pero pronto dejará de serlo. Sentí que esas familias aceptaban dos cosas básicas: 1) Que sus hijos están enamorados; 2) Que el amor no es una virtud exclusivamente heterosexual. El papá de Matías bailó el vals con Matías y el papá de Pedro bailó el vals con Pedro. Y después hubo cambio de suegros. Un paso de vals pequeño para cuatro hombres pero enorme para la humanidad. Vos, padre, ¿harías eso por la felicidad de tu hijo? Pensalo, ya hay padres así. Padres que piensan más en la felicidad de sus hijos que en lo que dirán los demás. Hermoso momento de confusión con las primas y sus novios, los primos y sus novias, nadie sabía bien quién tenía que sacar a bailar a quién y en esa diversidad todos eran mucho más humanos, mucho más naturales que en los últimos quinientos años donde todos los Pedros y Matías de la historia fueron considerados herejes, enfermos o delincuentes (o las tres cosas a la vez, la homosexualidad fue considerada pecado, enfermedad y delito por los poderes religiosos, científicos y estatales). Y fueron tirados a los perros, quemados vivos, muertos en vida, humillados y ridiculizados, todos los Pedros y todos los Matías.
Como bien decía Néstor Perlongher, los estamos liberando, queridos heterosexuales. De sus prejuicios, de sus miedos, de sus egoísmos. Están aprendiendo a convivir. Dejen, no hace falta que agradezcan. Con que aprendan, ya todos seremos mejores personas.
PD: Muchos homosexuales dicen que no quieren casarse. Es absolutamente lícito y quizá yo tampoco quiera. Pero mientras el Estado no nos permita hacerlo, no tenemos ese lujo. ¿De qué me sirve decir que quiero o no quiero si en realidad no me dejan? Para no querer, primero tengo que poder. Por ahora, sólo no podemos. Igualdad de derechos, eso se pide. Porque las obligaciones ya las tenemos.
Por Osvaldo Bazán – (Critica)
Foto - SentidoG
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Durante el mes de abril, la señal de cable
I-Sat emitirá el ciclo
Out of the Closet!, una selección de películas que abordan la temática gay de maneras muy diferentes.

Sábado 4 a las 22
La mala educación (España 2004)
Madrid 1980. Enrique Goded un joven director de 27 años, que a pesar de su juventud ya ha dirigido tres películas de éxito, busca una historia para su cuarta película entre las páginas de sucesos de los periódicos. Llaman al timbre de la puerta, el visitante dice ser su compañero de colegio Ignacio Rodríguez, a quien hace dieciséis años no ve. Ignacio trae consigo un relato titulado “La visita” y se lo entrega a Enrique por si le interesa. El relato se inspira en la infancia de ambos en el colegio, sus problemas con los curas, en especial con el Padre Director, la represión, el fútbol, la hipocresía, la deformación del espíritu y los acosos. Ambos tratarán de reconocerse y de buscar la verdad en los personajes de la historia pero, después de tantos años, ni las cosas ni las personas son del todo como parecen. Director: Pedro Almodóvar. Elenco: Gael García Bernal, Fele Martínez, Daniel Giménez Cacho y Javier Cámara. Género: Drama.
Domingo 5 a la 0.30
Un año sin amor (Argentina 2005)
Pablo (Juan Minujín) es un joven escritor portador de HIV que se obliga a escribir un diario. Mientras tanto busca cura a sus males físicos, también de la soledad. Publica anuncios de contactos y recorre el circuito gay de Buenos Aires, que suele desembocar en sexo ocasional. Director: Anahí Berneri. Elenco: Juan Minujín, Mimí Ardu y Carlos Echevarría. Género: Drama.
Miércoles 8 a las 22 (Primer Plano I.Sat)
Fabulous! The Story of Queer Cinema (EUA 2006)
Con tanta reflexión como humor, un recorrido exhaustivo por la temática homosexual en el cine(sobre todo independiente) estadounidense y cómo, a lo largo de seis décadas, el tema se fue liberando en la pantalla grande. Desde los comienzos en donde se muestra como algo prohibido o una enfermedad, hasta la actualidad en donde es aceptado y premiado. El recorrido va desde Fireworks (1947) hasta el año 2005 con la explosión que significó Secreto en la montaña. Director: Lisa Ades y Lesli Klainberg. Género: Documental.
Sábado 11 a las 22
Antes que anochezca (EUA 2000)
Biografía del escritor cubano Reinaldo Arenas (Javier Bardem), que se exilió en Estados Unidos y murió de sida en 1990. Entre la revolución, el trópico, la literatura, la diferencia sexual que se transforma en disidencia política y la inclusión de imágenes de archivo, la película logra un fresco voluntariamente fragmentario. Arenas recreado en su interminable deambular, del campo a La Habana revolucionaria, de ahí a las cárceles del régimen y luego el exilio en una nevada Nueva York. Director: Julian Schnabel. Elenco: Javier Bardem, Olivier Martinez y Johnny Depp. Género: Drama.

Domingo 12 a la 0.50
Cut Sleeve Boys (Hong Kong - Reino Unido 2006)
Dos chinos, treintañeros y gays que viven en Inglaterra, reexaminan sus vidas cuando un amigo muere. Con diálogos ingeniosos, clubes de drag queens, concursos de belleza, sexo en baños públicos y una reflexión sobre el hecho de envejecer, queda representada en tono de comedia la experiencia de homosexuales de ascendencia asiática en Londres. Director: Ray Yeung. Elenco: Chowee Leow, Steven Lim, Gareth Rhys Davis. Género: Comedia romántica.
Sábado 18 a las 22
Secreto en la montaña (USA 2005)
El sugestivo panorama de Wyoming y Texas, sirve de marco para esta historia de dos jóvenes -un peón de estancia y un vaquero de rodeo- que se encuentran en el verano de 1963 y que forjan, inesperadamente, una relación muy íntima para toda la vida. Una relación cuyas complicaciones, alegrías y tragedias son un bellísimo testimonio de la resistencia y el poder del amor. Director: Ang Lee. Elenco: Heath Ledger, Jake Gillenhaal y Michelle Williams. Género: Drama.
Sábado 25 a las 22
But I’m a Cheerleader (V 1999)
Porrista, vegetariana, fan de Melissa Etheridge, prefiere los abrazos de sus amigas que los besos de su novio. Los padres y los amigos de Megan Bloomfield están tan preocupados por sus reacciones y su especial sensibilidad, que de un día para el otro deciden enviarla a un campamento para que retome la buena senda de la heterosexualidad. Director: Jamie Babbit. Elenco: Natasha Lyonne, Michelle Williams y Brandt Wille. Género: Comedia.
Domingo 26 a las 23.50
Mysterious Skin (USA 2004)
En 1981, Brian tenía ocho años y estaba sentado en el banquillo durante un partido de la liga juvenil de béisbol. Cinco horas después despierta en el sótano de su casa con una hemorragia nasal y sin recuerdos. Brian moja la cama y tiene pesadillas, también inventa: fue abducido. Y pasa el tiempo, Brian llega a la adolescencia, torpe, acomplejado y entregado a la causa OVNI, también Neil, su compañero de infancia, se ha hecho mayor. Neil es la antítesis de Brian, él es sexy, jugador estrella y experto en juegos con hombres adultos con los que nunca se compromete. Mientras Brian encuentra en Avalyn Friesen la posibilidad de asumir sus experiencias inhibidas, Neil huye a Nueva York a rozar el lado peligroso. Director: Gregg Araki. Elenco: Joseph Gordon-Levitt, Brady Corbet, Rachael Nastassja Kraft, Lisa Long y Chris Mulkey. Género: Drama.
Lunes 7 14 21 y 28 a la 00.30
Ademas I.Series estrena The Line of Beauty (Inglaterra 2006) una miniserie de tres capítulos.
Brillante descripción del descubrimiento de un mundo aristocrático por parte de un joven gay de clase media a principios de los '80. Él ve como esa privilegiada clase inglesa que se extingue entre el tatcherismo, los excesos de la cocaína y la aparición del HIV. La suerte está echada y el destino es ineludible. Director: Saul Dibb. Protagonistas: Dan Stevens, Tim McInnerny y Alice Krige. Género: Drama.
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Cuatro clásicos de la literatura, sin la necesidad de leer entre líneas.
E. M. Forster
"MAURICE"

El joven Maurice conoce a Clive cuando ambos eran compañeros de estudios en el college. Pronto entre ellos surge una atracción mutua, que vive a espaldas de su familia, a escondidas.
Penguin Inglaterra $50,60
Patricia Highsmith
"CAROL"

Therese, una joven escenógrafa que trabaja accidentalmente como vendedora se encuentra con Carol, una elegante y sofisticada mujer recién divorciada, este encuentro cambiará para siempre el curso de la vida de la joven vendedora.
Anagrama $56.00
Manuel Puig
"EL BESO DE LA MUJER ARAÑA"

Dos hombres muy diferentes, que sufren la injusticia de un mismo orden represivo, se encuentran encarcelados juntos. Ésta es la historia de Valentín Arregui Paz, ideólogo y aspirante a revolucionario, quien se halla encerrado en la celda de una prisión argentina con Luis Molina, decorador de vidrieras, homosexual y aspirante a femme fatale. Entre ellos entablan un curioso diálogo que gira en torno de dos utopías de nuestro siglo: Hollywood y La Revolución.
Seix Barral $35.00
Fannie Flagg
"TOMATES VERDES FRITOS"

Evelyn, una mujer frustrada por su gordura y por la incomprensión de su marido, vive atrapada en la resignación y pasividad que le fue inculcada desde niña. Pero un día conoce a una anciana dulce y lúcida que le cuenta las historias de su pueblecito natal, Whistle Stop, en Alabama, y las vidas de dos mujeres fascinantes, Idgie y Ruth.
Ediciones B $11,00
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The Rawhide KidSi bien las salidas del closet en el universo del comic han ido incrementándose en los últimos tiempos, casi siempre se ha tratado de personajes secundarios. No fue éste el caso de The Rawhide Kid, una historieta protagonizada por un cowboy que el sello Marvel creó en la década del ‘50, y que en una serie de aventuras tituladas Slap Leather, publicadas a principios de 2003, hace su coming out y ¡hasta se confiesa atraído por el Llanero Solitario! Saludado como el primer cowboy gay, este pistolero, que en su versión original era buscado injustamente como un “fuera de la ley” y del que era conocida su timidez hacia las mujeres, rompe con el estereotipo del macho que define el western, pero sin que su condición sexual quede puesta en primer plano. A pesar de que la American Family Association la denunció como “un intento de introducir a los niños en la homosexualidad”, esta nueva versión de The Rawhide Kid no logró ser un éxito de ventas
Apollo y Midnighter
Alejándose radicalmente de las líneas argumentales tradicionales, según las cuales el superhéroe siempre se queda con la chica, Apollo y Midnighter, los protagonistas del comic The Authority, son dos superhéroes gays que se casan y adoptan una hija. Pensados respectivamente como personajes espejo de Superman y Batman (y como encarnación de ese inmejorable tándem), Apollo es dueño de una fuerza descomunal, puede volar y posee visión láser, mientras que Midnighter (quien, a diferencia de
Batman, cuenta en su repertorio con habilidades sobrehumanas) es dueño de una velocidad de movimientos que burla el ojo humano y hasta puede recuperarse rápidamente de heridas y enfermedades. De hecho, en la historieta se lo ha visto sobreviviendo a una fractura de cuello y a mortales heridas de bala, e incluso, simbolismos mediante, curándose del sida.
Batwoman
Cuando el reciclaje de personajes en clave homosexual parece ser una de las tendencias, no es de extrañar que DC Comics haya decidido resucitar a mediados de 2006 a una Batwoman lesbiana. Correlato femenino del celebérrimo Batman (a no confundirla con la más renombrada Batichica), este personaje creado en la década del ‘50, que en un principio fue introducido como un amor del encapotado para desmentir los rumores de homosexualidad que ya por entonces circulaban, hizo su reaparición en una historieta de tirada semanal titulada 52, en la que Kathy Kane (tal su verdadero nombre) es una ricachona que mantiene un romance con una ex policía y detective llamada Renee Montoya. Además, la nueva Batwoman es judía. Y en ello se notan los declarados esfuerzos de DC Comics por hacerle lugar a la diversidad étnica y sexual entre sus personajes.
Colossus
Como los fanáticos sabrán (más allá de que es un dato que no se ha consignado en las adaptaciones cinematográficas del comic), una de las grandes diferencias entre la serie Ultimate X-Men y la regular X-Men es que el personaje de Colossus (¡sí, tenía que ser el más musculoso!) se define como gay. Si bien durante largo tiempo hubo indicios que sugerían que este muchacho, cuyo gen mutante le permite convertirse en un inexpugnable hombre de acero, se sentía atraído por Wolverine (el personaje más emblemático de la tira), Colossus se termina involucrando sentimentalmente con Northstar (todo un pionero entre los X-Men a la hora de salir del closet). Una verdad que ya había sido insinuada cuando una de sus compañeras, no sin cierta suspicacia, les había revelado a los lectores que Will & Grace era el programa favorito de Colossus.
Por Patricio Lennard
Soy - Pagina12
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